jueves, 29 de noviembre de 2012

Rasgos

Lo siento por interrumpir...

Hay rasgos que son extraños
y vicios que nos delatan
y que nos atan sin conternernos.

El tiempo, tantas veces eterno
se disuelve en nuestras manos
y se escapa, simplemente pasa.

El mundo, que parece estrellarse,
se mantiene vivo, aún sin sentido
permanece despierto, aún medio dormido,
en pequeños gestos que mueren tarde.

Más perdida que encontrada
vino la razón por la que redimirse
y aún cuando era la única opción posible
seguimos saliendo todas las noches de madrugada.

Recuerdos de lo efímero que resulta
tenerte cerca sin consecuencias.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Vicios.

      Todas las tardes hacía lo mismo. Cuando se tomaba un descanso, bajaba hasta la cocina y se calentaba un vaso de leche tremendamente azucarada para calentarse las manos. Abría la puerta del microondas, tocaba el vaso y decidía dejarlo dentro unos segundos más. Cuando sonaba la señal, lo sacaba dejándolo encima del banco mientras buscaba una cuchara en el cajón de los cubiertos. Luego, removía su vaso sin demasiado entusiasmo intentando deshacer el azúcar que hubiese sobrevivido a las ondas de aquel electrodoméstico. Dejaba la cuchara dentro del fregadero e intentaba llevarse a la boca aquel infernal vaso. Al comprobar que sus lentes se empañaban, lo dejó de nuevo y esperó, acariciando el borde redondo y observando como el humo se perdía en el aire. Intentó de nuevo cogerlo y sintió aquel calor abrasador penetrando desde sus manos hasta todas las partes de su cuerpo. Probó suerte y dio un trago que casi le calcinó la lengua.

-Me he vuelto a pasar.

Y es que aún quedan muchos vicios por perfeccionar...

domingo, 25 de noviembre de 2012

Trapped

I did it again.

 Sentarse y despreocuparse,
susurrantes y calmantes
magníficas culpables
de que se corrompa el aire.

Cruzadas a destiempo
se imprime en sus costuras
las formas de mil locuras
rotas en su deseo.

Mueven su cuerpo 
intranquilas y desligadas
casi sin esfuerzo.

Se revuelven seguras
misteriosas y sin ternura
predestinando mi futura sepultura.

Y es que, por más que luche o me niegue
por muchas veces que lo intente,
estoy resignada, no podré dejarlo jamás,
aunque tranquila, esta vampira nunca te atrapará.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Sin creer...

...Que sea tan simple.

 Por encima de todo cuanto fue
se alza el mismo cristal confuso
recordando, amargo y rotundo
todo aquello que podía creer.

Se perdió entre cometas coronados
gracias a tantas falsas ilusiones,
y  se retracta de sus intenciones
ahora, extraña, sin risas ni llantos.
 
Sin poder romperse las alas
se derrite la cera por su espalda
liberando en su mente las palabras
que aún siguen a ella encadenadas
 
Se deshace en más de mil trozos
siendo lo que no debería,
sin más prisas, metas, salidas
que la de verse con sus ojos.

El último obstáculo antes de retractarse,
no vuelvas la mirada, acepta las consecuencias,
se responsable de tus propias penitencias,
y jamás, jamás olvides de quién te enamoraste.


martes, 20 de noviembre de 2012

El ángel que fuiste

        Se paseó con sus gafas por aquella habitación tantas veces recorrida por su cuerpo. Su amante, sentada al borde de la cama, la miraba impaciente y deseosa de que aquella le diese permiso para quitarle la ropa. Sus manos se acariciaban mutuamente esperando ansiosas por las de Adela, qué no dejaba de dar vueltas por el estrecho dormitorio. Temerosa de la extraña actitud de su compañera, se levantó y la abrazó por la espalda susurrándole:

-No juegues más conmigo, no voy a soportarlo mucho más tiempo.

          Adela se giró hacia sus ojos y los observó, oscuros y profundos, llenos del mismo deseo que le demostraba su dueña todas las noches.

-Debería, debería,...-Calló de repente mientras se giraba hacia Greta y le mostraba a ésta su mirada desorbitada y carente de cordura.-No deberías...- Besó su cuello y procedió a quitarle la camisa. Las manos de su compañera se posaron alrededor de su espalda y se arrepretó contra ella, obligándola a besarla sin dejar escapar su boca.- No puedo, no podemos,...
-¿Qué? ¿Después de tanto te arrepientes ahora?-Dijo jocosa en un intento por hacerla reír.
-No, no es eso.

       Empezó a deslizarse por la piel de su torso desnudo provocando los gemidos de Greta. Detuvo su boca, una vez arrodillada, en el vientre de ésta mientras le deslizaba con elegancia y soltura los vaqueros ajustados que marcaban la figura de su compañera. Notó sus manos alrededor de su pelo mientras ella espiraba el aroma dulzón que emanaba de todos sus poros, el delirio que la había hecho caer cada noche, desde hacía casi un año.
      Greta empezó a tranquilizarse, su amante había vuelto a la normalidad y su cuerpo se había relajado por completo. Seguía sin atreverse a pronunciar nada más, pero se entregó completamente a las caricias que ella le propinaba. De repente su contraria se levantó y la obligó a girarse bruscamente y a ponerse contra la pared, arrepretada por su cuerpo.

-Sabes, no puedo. Llevo demasiado tiempo con ésto.-Sus manos desabrocharon su sujetador y estrujo los senos, espléndidos por la excitación de su compañera, que gimió aún sobresaltada por las palabras de Adela.
-¿Tiempo?¿De qué hablas?-Dijo a duras penas.
-De ti y de mí.

        Adela obligó a apoyar su cabeza contra la pared, mientras ella se sentía totalmente desconcertada. Esas últimas palabras parecían la profecía de algún nefasto futuro próximo. Quiso aferrarse a las sensaciones de su cuerpo en un último intento desesperado por no alarmarse.

-No puedo pertenecerte durante tanto tiempo, mi amor.- Descendió su mano hasta su humedad y su compañera gimió.-No es mi naturaleza, nunca lo ha sido, y no ibas a ser tú quién consiguiera cambiarme.

      Las lágrimas se aposentaron en los ojos de Greta mientras la ganas de gemir se agolpaban en su garganta. Una sensación contradictoria que estaba empezando a asfixiarla.

-No puedes hacerme ésto. ¿Quién te has creído?
-Tu dueña y esclava desde hace tiempo, pero hoy por última vez.-Los ojos de Adela se llenaron también de lágrimas mientras intentaba hacer llegar al éxtasis a su amante.-Te quise, como el ángel que fuiste, pero esto no tiene remedio. No puedo fingir, he dejado de sentir al fin.

      Greta gimió enteramente desconcertada por el absurdo que representaba la situación que estaba viviendo en su mente y entre sus piernas. Su cuerpo se dejó caer al suelo, totalmente extasiada por las emociones, mientras observaba las piernas de Adela marcharse por la puerta.

Emociones, malditas sean.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Debatirme.

La paradoja del no sentido
la rueda de lo que es simple fantasma.

Magia, un pensamiento extraño
se curva en sus labios, tensos
desdibujando el misterio que la oculta.

No se desvive, se juega su figura, 
retando a sus propias manos
al delirio del no deseo.

Prepotente, dilata el misterio
busca, sin querer, la mejor forma,
de hacerme caer como idiota
en la trampa de mis pensamientos.

Fuera de lugar, me mira simple
sin dejar de reflejarme miserable
queriendo alcanzar lo inalcanzable
dejándome estancada sin saber como sentirme.

Imbécil, déjalo marcha.
¡Déjalo de una jodida vez!

jueves, 15 de noviembre de 2012

Policias, desahucios y otras.

    Hoy, mientras cenaba con mi familia y veía las noticias, como todos los días, han mostrado imágenes y datos de los 500 desahucios diarios que se dan en nuestro país, ninguna novedad.
    Justamente eso es lo que da que pensar y lo que hace que se me revuelva el estómago y deje mi plato por terminar la mayoría de las noches (al mediodía suplico que no lo pongan, pues ya no comería prácticamente). Centrándome en materia, la gran pregunta que millones de personas se hacen es: ¿Banqueros y políticos que domináis el mundo, no os dais cuenta del sufrimiento que causáis?
        En primer lugar, el capital que ambos bandos tenéis en vuestras manos sería suficiente para reactivar el país, y no me refiero al reparto de bienes y riquezas típicos de la izquierda, sino al principio fundamental del capitalismo: la rueda de cobrar, consumir, volver a cobrar y volver a consumir multiplicado por infinito, para que así el motor económico funcione. Sin esa ley básica, la rueda se para, y por tanto, todo se va al traste, tal y como está ocurriendo ahora.

-No podemos contratar a más gente porque nuestros beneficios disminuirían, no tenemos casi demanda.

     Ahí está, no tenéis demanda porque no hay gente que pueda consumir, panda de gilipollas. Que ya lo sé, está claro que preferís mantener vuestro monopolio del dinero y dejar en la miseria a miles (ya rozando el millón) de persona antes que perder vuestro estatus de señores señorísimos con Mercedes y BMWs. Desde que el "ladrillito" os estalló, y la especulación del suelo se volvió prácticamente inútil, simplemente porque no compraba nadie, os habéis acomodado en vuestros sillones sin mover un dedo intentando que esta situación os afecte lo mínimo posible.

-Pero si la burbuja inmobiliaria ha explotado, que era lo que movía el país y de lo que dependían la mayoría de industrias y empresas, ¿Ahora qué hacemos?

        Plantar pinos, crear canteras de piedra, mejorar carreteras, crear industrias de vehículos, de tecnología, de moda, de consoladores, de lo que sea. ¿Hace falta qué os lo den todo servidito? Empleo señores, se trata de crear empleo. ¿Queréis que vuestro querídisimo sistema capitalista funcione y qué vosotros podáis seguir jugando a haceros más ricos? EM-PLE-O.
       Y por supuesto, dejad de desahuciar a gente. Si ya no sabéis ni qué hacer con tantas casas y pisos que teneis embargados.

PD:Y a esos que sois tan valientes de romper escaparates, comercios y quemar coches entre otras cosas, no os tapeis la jodida cara y mostrad quienes sois. Ya que os aprovechais del esfuerzo de millones de personas que están en las calles manifestándose de forma pacífica, aguantándose las ganas de darse de hostias con los verdaderos responsables, hacednos sabedores de quienes están hechando nuestro trabajo a perder.
 PD2: Gracias al resto de personas. Pero esto es solo el principio, la lucha continua. Somos obra del sistema y rebeldes de esta "colmena".


martes, 13 de noviembre de 2012

Ready?



Dante me condujo a los infiernos
y descendí los nueve círculos con él,
al final, sentado en su trono, Lucifer
sonrió, complacido y satisfecho.

Detrás de su coro de ángeles caídos
me miraba, extraño y receloso
mientras yo, observándole los ojos,
supe cuál sería mi próximo destino.

Tendida su mano me invitaba
a quedarme junto a él entre los muertos
saltarme el camino, llegar antes de tiempo.

Llorando y riendo sin percatarme
me di cuenta de qué me esperaba,
"Dame más tiempo, prometo que volveré, y entonces te daré mi alma"
 
Baila conmigo hasta que el infierno arda,
hasta que el cielo se corrompa y llueva fuego.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Angels

Definitivamente he perdido la cabeza.
       Recibir como un tiro en la sien las palabras. Dejar de respirar por unos momentos y notar que el aire te falta. El oxígeno se acaba y ni siquiera tu razón es capaz de devolverte a la realidad. Las venas te palpitan, los puños se aprietan y los dientes rechinan. Tu mirada, perdida en cualquier punto, solo muestra la clase de pensamientos que se adueñan ahora de ti. Pero no puedes gritar, no debes hacerlo, "No debes", recuerda...
     Quieres decirlo, quieres hacerlo. ¿A qué estás esperando niña estúpida?



"Are you the cancer that I can survive?"



jueves, 8 de noviembre de 2012

El cordero y la presa.

      No es diferente de cuando empezó. Y acabará de la misma forma, con tu nombre escrito con tiza sobre una pizarra. Y seré yo quién, rompiéndome a trozos, lo borre.


Distancias infranqueables
entre tierras de dominio,
guardando, en míseros alguinios,
la esperanza de que tal vez pase.

La línia invisible separa siempre
el cordero de la bestia
el predador de la presa.
el roce efímero de sus pieles.

Romperme mientras se buscan
sin dejar que veas
mi parte de miseria.

Me despedazo por dentro
casi sin acordarme de qué momento
me convertí en la presa que busca a su cordero.

Y parece ser que nos creó lo mismo.



domingo, 4 de noviembre de 2012

Lágrimas de azufre

       Salió de casa sin despedirse de nadie. Se fue al garaje y sacó su motocicleta. Después de ponerse el casco aceleró y salió disparada dirección a la carretera.
     Esa mañana se había levantado de manera extraña. Sus ojos lloraban sin motivos mientras trataba de evadirse de su mente. Imágenes, frases, sus labios, sus malditas piernas. Eran la tortura de todos los días, pero ése no podía, sin saber porque, quedarse de brazos cruzados.
     El terrible viento y la velocidad que había cogido no le permitían respirar bien. O tal vez eran los sollozos ahogados en su garganta lo que dificultaba la entrada de oxígeno. Sus pensamientos se desvanecían entre las curvas de la autopista y la melena de aquella a quién estaba dispuesta a ver costara lo que costara. Sus manos se aferraron más al manillar y aceleró de manera más contundente.
     Cogió el desvío hasta su ciudad sin bajar la velocidad. Sus ojos le pedían clemencia pero su rabia no se lo podía permitir. Ignoraba a los coches que pitaban por su conducción temeraria con una única destinación en su mente. Y no tardó en llegar allí.
     Frenó derrapando en seco y dejó el casco encima del asiento. Su voz se quebró en dos al gritar delante de su casa:

-¡¡¡Greta!!!

    Su rostro era el vivo reflejo de la demencia. Las lágrimas que le caían por las mejillas parecían hechas de azufre, ya que abrasaban su piel por dónde pasasen. La gente que pasaba por la calle la miraba con caras asustadas. Sus ojos no se fijaban en nada más que en las ventanas de su apartamento. De pronto ella salió al balcón sonriendo.

-¿Qué haces aquí?
-No me hagas subir ahí arriba.
-Pobre ¿En verdad te crees Romeo?
-No me tientes Greta.
-No me jodas Nikkita, no eres ni la sombra de ese encantador trovador.
-No soy ni su sombra porque no soy él.
-Ya claro.- Dijo sin parar de reír.- Preciosa Ícaro, ¿Por qué sigues queriendo tocar el sol?
-Porque en mi vida he estado tan segura de algo como de ésto.

      Se hizo el silencio entre las dos. La calle se había quedado vacía y solo se escuchaba el leve respirar de ambas.

-¿Y qué si tú estás segura?
-Tu corazón no es de piedra mi vida.
-No tientes a la suerte. ¿Acaso crees que conseguirás algo presentándote aquí de improvisto y sin más excusa que el reclamar algo que no te pertence?
-No se trata de que me pertenezca. Se trata de que estoy hasta los cojones de aguantar.
-Y ahora pierdes las formas. Muy común en ti.
-No me tientes, te repito. Puedo hacerte caer de tu trono tal y como te he ayudado a sentarte en él.
-Oh sí, estoy segura. Pero no eres capaz. Ni lo serás.

      
     

Y al alba era de mimbre

Y se encabrita en cuanto te oye el muy cabrón.

     Escuchar el inquietante rumor de la lluvia. Silenciar cuanto ruido hay a su alrededor y pretender fundirse con él. Querer desaparecer sin dejar rastro, sin ser recordada. Buscar el amparo de la difuminada oscuridad de las calles de una desconocida ciudad...

Sentir presión, conmoción,
hay límites infranqueables
que no debe romper el corazón.

Se aclara la confusión,
el objetivo hasta hacerse imparable
se dobla antes para romperse en dos.

Paseos sin camino entre la nada,
melodía de una simple locura
y las mil y una noches de la luna
que se esconde frente a su mirada.

Vuelve sobre lo que no es
pero no será jamás lo que quiera
ni siquiera volverá a ser lo que era
No, simplemente se fue.
 
 
Y ya sé, que estaba hasta las tetas 
de poetas de bragueta y rebolcón

viernes, 2 de noviembre de 2012

Ícaro (parte 2)

    Aterrizó tropezándose con una piedra y dándose de bruces contra el suelo. Observó los pies de la otra y luego sus ojos oscuros clavados en ella. Se levantó como pudo quitándose el polvo de su ropa.

-¿Otra vez por aquí?
-Se me acaba el viento.- Replegó sus alas y la miró aún aturdida por el golpe.
-Y vienes a verme.
-Claro, ya te lo dije.
-¿Nunca vas a aprender?
-¿Por qué llevas esa camisa?
-¡Oh dios mío! No se puede hablar contigo.
-Ni contigo. Sigues queriendo que aprenda a respetar unas normas que realmente no me importan.
-Pueden no importarte, pero están para respetarse y no eres quién para enfrentarte a ellas.

    Se paseó alrededor de ella sonriendo. Estaba recordando su efímero vuelo, en el que la imagen de su melena se asomaba a cada segundo en su mente.

-Sigo sin entender por qué no has elegido otro color para tu camisa.
-Me da igual que no lo entiendas. No eres nadie para dar tu opinión y no te la he pedido.
-Claro, para ti no. En cambio yo considero tu forma de ver semejante a la de una diosa.
-Nadie te obliga a hacerlo.
-No claro. Tan solo tu presencia.
-Eres tú quien me busca, no yo.
-Lo sé. ¿Estarías dispuesta a qué "yo" dejara de buscarte?- Preguntó con cierto sarcasmo.
-Me da exactamente igual lo que hagas.
-Muy bien.

        Se situó frente a ella y la besó. Sorprendida, la otra intentó zafarse. Cuando consiguió apartarla le dio una bofetada y le gritó:


-¡¿Se puede saber qué te pasa!?
-Has dicho que te daba igual lo que hiciera.- Dijo riendo y tocándose la mejila.
-¡Sí pero!.
-¿Pero qué?- La cortó tajante.- Mi vida, cuando me vaya, cuando me canse, porque me voy a cansar, serás la primera en recordarme. Y lo peor de todo es que por tu estúpida concepción de lo que está bien o mal junto con tu orgullo no vendrás a buscarme. -Volvió a desplegar sus alas y la rodeó con ellas.- Lo peor, es que yo también te extrañaré, más que tú a mí supongo, pero no volveré. Tienes las puertas abiertas ahora, mi vida, mi dulce y amada Greta.
-Solo sabes decir estupideces.
-Por supuesto. Y si sigues así, no tardarán en cerrarse.

    Se separó de ella extendiendo sus alas y dándose la vuelta.

-Ya sabes, volveré, como lo he hecho ahora. Te daré más tiempo. Pero mis dias aquí están contados, lo sabes. Tenlo presente, una vez me marche definitivamente no volveré.

         Sin dejar que la otra respondiese dio un salto y volvió a levantar el vuelo.

Sol navajero

Cómo no la voy a mirar...

Pedregoso camino que me impregna
que atrapa todos mis sentidos
perdidos cuando te me acercas.

Nervios y tonterías de niñez,
me desprendo de los motivos
y caigo a tus malditos pies.

Sueño con la luna y tus pieles
me acuerdo de todas tus miradas
de tus palabras jamás pronunciadas
deliciosas que siempre me hieren.

Estoy contando los meses
ahogando mis gritos en la almohada
imaginando tus caricias complicadas
que acabarán al final por romperme.

¡Qué su mirada es un tiro de sal al que osé llorar
en el bosque frutal de su libertad y de mi soledad.!