sábado, 21 de junio de 2014

No importa

       Hacía bastante tiempo que no reflexionaba de manera abierta, con letras y demás palabras que al final acaban cobrando un sentido distinto de su propósito inicial. Pero la verdad, no tengo ninguna gana de hacerlo, me muero de sueño, de tristeza y de desesperación, a pesar de que no sirva de nada ( y a pesar de que jamás ha servido).
      Es esto: un baile, sin acompañante y teniendo los pies descompasados totalmente del lugar.


Miles y millones. Perdón, una.

Buscar, suspirar, ver: no está
ella jamás está, nunca se la ve
siempre, tan lejos, cerca a la vez
 
No, nunca está.
Y ahora más que nunca
jamás lo estará.
 
Que rimo, o que no
ya da igual, a nadie le importa:
a ella jamás le importará.


miércoles, 18 de junio de 2014

Adiala

...Del quién y del por qué..

No recuerdo el lugar
ni las últimas palabras
antes de esa especie de despedida.

No recuerdo los días
ni me gusta que pasen las semanas
sin ver ni oír lo que fue, es y será.

Hay, como redes que atrapan
que subyugan e inmovilizan
y no, no es que no me acuerde
pero no puedo ni siquiera encontrar la rima.

Me escondo, y me río de tus gracias
me trabo hablando, y sonríes (un regalo). 
Nunca las he tenido, a pesar de mi empeño,
no tengo palabras para ti.


Lo sabes, y lo sé,
te voy a extrañar, demasiado.

PD: Y solo va a quedar el silencio


viernes, 13 de junio de 2014

Uno, dos. Tres.

El telón llama mi nombre.

Cuenta la leyenda, 
que ella jamás se dio cuenta, 
que nadie se dio cuenta,
 que ella no se dio cuenta,...

Uno, dos.
 estás, vuelves, me entrecorto. 
no puedo creerlo, no quiero hacerlo
"Otra vez".

Tres, 
 no ver tus ojos 
es así, 
siempre es el celo.

 El que suspira, la rima
 que se estanca pensando en
 todo lo que no 
en todo lo que, 
en todo lo que no...

Es difícil pronunciarlo
difícil, quiero decirlo, 
y no puedo,
 tu nombre es un puto tabú.

 No me queda sensibilidad, 
no sé cómo, no sé cómo lo haré.
 Me gusta escribir, 
pero, 
qué más da.

 Se acaba, al fin, se termina, 
se termina,
 es un maldito the end.
 El final,
 el último cuchillazo 
la última cicatriz
 de arriba abajo y la definitiva.

 Que la sangre corra, 
que mis manos se tiñan. 
Soy, ahora más que nunca, 
la eterna fatalista

Y lo sé, demasiado bien lo sé:
no me vas a extrañar.

sábado, 7 de junio de 2014

Anytime

Estoy segura de que no serías capaz, pero a la vez sí por llevarme la contraria.

No me preguntes, ni me interrogues, estoy harta, ¿No me ves?

Me cansan las risas, las frases que no sirven de nada, los misterios que se saben a voces, las mentiras que nos contamos para poder dormir por la noche.

Me cansas, me cansas, me cansas,... Pero no puedo llegar a cansarme.

Estoy harta de tus labios relamidos, de tus gemidos a media noche implorando por un poco de compañía, de tu orgullo y altanería, de tu imprudencia, de tus medias formas, de tu maldita sonrisa, de tus párpados ahogados.

Harta de todo esto que no puede llegar a hartarme.

Cayendo, como siempre, en la espiral en la que nos encontramos todos los días, sin sentir, ni saber lo que queremos.

"Desde la tierra hasta la morgue" se desvanece, dejando lugar a nuevos días que se imbrican de manera irremediable con todo lo que NO fuimos ( todo aquello que nunca te has planteado y que ni siquiera te ha preocupado y que yo, en cambio, me he replanteado desde que te conocí).

Sin importancia, como en cada noche, las paso imaginando lo que sería que en vez de mi cabeza pudiera hablar contigo en serio: sin fingir, sin decirte cuatro estupideces, sin excusas.

(Aunque los últimos intentos no invitan al optimismo. Por supuesto.)

Que caiga entonces el telón. No necesito decir nada más.

Va por ti, "princesa".
PD: Que nadie se alarme, 
esto es solo una alucinación


domingo, 1 de junio de 2014

Altar

"Algo sutil..."

       Estaba allí, con las manos atadas a una cuerda que colgaba del techo, de pie y vestida de nuevo. Abrió la puerta y entró, con pasos lentos e irritantes hasta ponerse a su altura, rodeándola y observándola con gran desinterés.

-¿Qué harías tú... si al despertar fuera un insecto en tu pared?- En un principio no decía nada, pero pronto empezaron esa clase de preguntas que no sabía nunca cómo responder.
-Creo que poco...

    Se acercaba hasta la oreja y seguía susurrando, soltando palabras poco a poco sin ningún tipo de intención pero marcadas con una connotación más que sádica.

-Si al despertar... siguiera allí...
-Pero nunca sigues.
-¿Querrías ver lo que yo vi?

    Una mano la rodeó por la cintura mientras la otra le ponía hacia atrás la cabeza estirándole del pelo

 "Derrota, humillación, humallización: eso es lo que vi."

     La soltó echándola al suelo en un ademán y se fue dando un portazo. Al cabo de unos instantes volvió a escucharla gemir de aquella manera tan exagerada que retumbaba por todo el edificio.
     Arrodillada aún se sentía al borde del colapso, tratando de contener las lágrimas de rabia e impotencia que se le escurrían por las mejillas. Era tan sutil, tan efímero, algo tan banal y tan insustancial...
     Algo la empujó a morder las cuerdas que la ataban, a tratar de deshacerse de ellas antes de que la otra terminase con su repertorio diario. Lo hizo con tanta ansia que no le costó mucho conseguirlo. Se levantó, tambaleándose de lado a lado en un principio al volver a ponerse de pie por sí misma después de tanto tiempo y forzó la puerta.
    En el pasillo los gemidos eran más retronadores, parecía incluso que había una especie de eco que los repetía de mil formas. Se concentró un instante para percibirlo con claridad y empezó a andar una vez lo hubo localizado por uno de los 7 pasillos que tenía delante, sin equivocarse. Su paso era lento e inseguro en un principio, tratando de asegurarse de que había tomado la dirección correcta, pero poco a poco fue apresurándolo.

-Conté hasta tres para escapar....- Dijo esto a la vez que iba caminando y quitándose la camisa que llevaba puesta.- Busqué la estela hasta un altar.- Luego se desabrochó los pantalones y trató de quitárselos mientras seguía.- Vi discutir al Yin y al Yang, apuñalarse por detrás.- Se deshizo al fin de ellos y escuchó más fuertes aquellas exhalaciones que ahora se asemejaban más a gritos desgarrados de placer y que  provenían de una puerta al final de aquel pasillo que cada vez iba haciéndose más grande.- Y oí gemir, y vi llorar.- Y otro.- Como las fieras sin domar y justo allí...- Acabó de quitarse la ropa interior casi a la altura de su destino y, una vez allí se detuvo brevemente mientras gritaba.- ¡Dormías tú, me susurraste que al despertar siguiera allí!

     De pronto los gemidos cesaron como si en verdad la hubieran escuchado, pero volvieron a ponerse en marcha, y parecía  que con más ganas que antes.

-¿Lo recuerdas? ¡Para escucharlo todo! ¡Y siempre sin confesarte el maldito modo, de ser testigo en tu puto festín!

    Acto seguido empezó a golpear la puerta mientras se rompía la voz llamándola. Una y otra vez sus manos se encontraron con aquella madera dura que paraba sus golpes pero no los puñales que eran cada sonido que salía del interior de la habitación que guardaba. Las palmas empezaron a enrojecerse y los brazos empezaron a protestarle con un dolor que le recordaba que se había pasado casi tres años atada sin apenas moverse. Pero no le importó, siguió repitiendo su nombre con todas las fuerzas que le quedaban, dejándose llevar a la vez por un lloro de niña pequeña que no hacía más que agravar su emoción.
    No se dio cuenta, pero los gemidos cesaron y la puerta se abrió cuando a penas le quedaban fuerzas para mantenerse en pie. Apareció ante ella mientras se dejaba caer, completamente vestida, impecable, sin un atisbo de cansancio. Llorando, trató de mantenerle la mirada a aquella cara que sonreía triunfante, relamiéndose los labios y observándola de arriba a abajo totalmente desnuda como iba.
     De pronto le cogió la barbilla y la levantó acercándosela a los labios, echándole el aliento en la cara y sin dejar de sonreír.

-Cariño, mi vida, idiota, ni siquiera has sido testigo.





PD: Tengo de decir que, para los que no lo sepan, parte de los diálogos están sacados de la canción "La mosca en tu pared" de Vetusta Morla, altamente recomendable.
PD2: Los exámenes hacen que escriba peor de lo que suelo hacerlo.