martes, 15 de enero de 2013



          ¿Es más grave el no poder llorar por lo que se quiere que luchar por ello sin posibilidad de éxito? ¿O acaso es lo mismo?  ¿Por qué después de todo no puedo romperme en pedazos y dejar que la sangre tome el camino que le venga en gana? ¿Por qué no puedo llorar sin sentirme aún peor por ello? ¿Por qué cojones siempre tengo que caer en las mismas? Y aún así sigo adorándolas como a lo más bello del universo.

Y lo peor de todo es que no puedo odiarlas.

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