viernes, 15 de junio de 2012

Vena

Se acaba, se termina. No hay más que pueda añadir. ¿O es qué me está permitido hacerlo?

Cesar, estrellarse, desfallecer,
pronunciar frases incoherentes
buscando la misma respuesta antes de caer.

Siempre digo cosas sin sentido,
tartamudeo y balbuceo
olvidando como hablar delante de mi credo.

Las palabras diferentes
pero el sueño es el de siempre
 no hay mucho más.

Detrás del mismo cristal
tan tangible, tan transparente,
protegía lo que no estaba dicho.

No sé seguir más esquemas
ni puedo permanecer tan cerca,
deseo y quiero hacerlo
¿Pero quién me responderá?
 
Por supuesto que tú no.


2 comentarios:

  1. No pudiendo haber podido
    replicar a sus esquemas
    ¿faltarle a usted? ¡lo evito!
    me disculpo, ya me explico
    rebatiendo sus ideas.

    Más si todo bien termina
    ante apuros, bien zanjado
    lo que nunca se imagina
    frente a toda disciplina
    un nuevo edén germinado.

    Así nazcan nuevos días
    en que su sonrisa expanda
    dulces nuevas melodías
    surtanse de picardías
    de entrañable memoranda.

    El más bello de los lírios
    del jardín la más hermosa
    perdida está en sus delírios
    sumida en mil martírios
    ¡que imagen tan espantosa!

    Su piel no goza del placer
    que sus lágrimas la moja
    siente sus labios padecer
    su corazón estremecer
    su mirada no sonroja.

    Identifiquen al culpable
    el fiscal señala entonces
    a su psique tan loable
    autora de tantos trances
    llena de sueños y balances
    y afilada como un sable.

    Aun pronóstico incorrecto
    de atender a su llamada
    ¡FUE DE UN MERO FORASTERO!
    noble sin capa ni espada
    que con pluma insospechada
    elaboró con esmero
    un romance hacia su amada.

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    1. Me he de quitar el sombrero ante ésto, realmente me ha animado señor forastero. Gracias!

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